Febrero - Josechu Souldier

De Argos y de Trenchtown, de una saliva de solsticios vanos en las calles de Damasco. De los delicados petalos envenenados, cometas hacinados en estirpes extinguidas, guardianas del temblor. En las suaves laderas del circulo de espejos, un francotirador de si mismo martiriza gota a gota las raices mismas, de lo que está pero no vendrá