Diciembre - Maria von Touceda

Un pecado normal

Y somos de la misma iglesia pero comulgamos distinto. Lo suyo siempre será un pecado, un pecado normal. Diluyen a nuestro Dios y encima pagan por ello. Los puristas, libres de pecado por el poder que el fanatismo nos confiere volamos con rumbo directo. Así es, nosotros nos elevaremos al cielo porque conocemos la pureza del Señor. Ellos, pecadores, llegarán también a su fin, pero tardarán más. Tardarán el doble. De viejo no disfrutas las bondades del cielo. La vida es un camino donde la meta es el propio caminar. Nosotros damos pasos firmes, directos, sin adornos ni piruetas. Fieles como perras a la idea, a la creencia. Eso es fe, la fe que nos exalta. Lucharemos por nuestros principios hasta caer desfallecidos. Y eso jamás será derrota, es nuestra entrega en la lucha hacia lo divino. Dios acaricia las cabezas de sus fieles. Notas el calor de sus manos por tus mejillas rojas, pero vosotros, cobardes que mezcláis lo mundano con lo etéreo no creáis más que monstruos. Los héroes somos nosotros, los que nos dejamos el cuerpo y el alma en la batalla.

¡Ábrenos las puertas del cielo, Señor! Nosotros traemos cerveza rica y los hombres pobres de voluntad aún caminan por el purgatorio mancillando la Santa Birra con puta gaseosa. ¡Infieles, sufriréis el dolor porque nunca estaréis lo suficientemente borrachos!

Fotografía: Andrés Atiqueteimporta